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A las 12:00 salía la manifestación convocada por la CGT en solitario este 1º de Mayo para testimoniar y reivindicar que “La lucha contra la política económica y social del gobierno … ¡continúa!” y, tal como expresaba el lema de la pancarta de cabecera: “Paro, precariedade, explotación, recortes … Contras as políticas culpables, ¡Solidariedade e loita!. Además, la pancarta, llevaba escrita la cita de Ricardo Mella: “¿Quieres cultura, libertad, igualdad, justicia? Pues ve y conquístalas, no quieras que otros vengan a dártelas”.

Entre 150 y 200 personas recorrieron calles principales de la ciudad, desde la c/ Loureiro Crespo, frente al Hospital Provincial, hasta la Plaza de España, ante la subdelegación del gobierno. Desde este lugar, el secretario general de la CGT de Pontevedra, ofreció un discurso, que reproducimos a continuación. Finalmente, se ofreció el micrófono a militantes de los diversos movimientos sociales que pudieran estar presentes por si quisieran intervenir.

Comité Local CGT-Pontevedra

DISCURSO OFRECIDO POR EL SECRETARIO GENERAL DE CGT-PONTEVEDRA AL FINAL DE LA MANIFESTACIÓN.

Compañeras, compañeros

Un año más estamos ante esta subdelegación del gobierno y ante la sociedad pontevedresa entera, para dar testimonio de que la clase trabajadora y la CGT han de continuar su lucha contra la política económica de los gobiernos que hasta ahora han sido y, mucho nos tememos, de los que vendrán.

Hace apenas tres días acabó un proceso electoral. Como en toda ritual subasta del poder político, inevitablemente unos han ganado, viendo satisfechas sus esperanzas, y otros han perdido

Pero en cualquier caso, quien en ese proceso ritual se mantiene fiel a si mismo, sin apenas mudar nada en su naturaleza, es siempre el poder mismo o, dicho de otro modo, las fuerzas y agentes que lo hegemonizan y rigen. Esto es, por un lado, el poder económico, representado en la actualidad en su cúspide por el Capitalismo de las grandes empresas multinacionales y Fondos buitre financieros. Por el otro, el poder político, ocupado en la actualidad por el Estado llamado democrático.

Todos los que aquí estamos, sabemos bien lo ocurrido en estos últimos diez o quince años. En este tiempo, la estrecha alianza del capitalismo con las autoridades políticas de los estados nacionales, con la excusa de la crisis económica y política que ellos mismos habían provocado, saquearon los países, entre ellos España

Fue por entonces, cuando pareció que la corrupción política y de la clase empresarial no tenía límites … Pero este enorme basurero en que tantos hozaron, pese a su espectacular vileza, no puede ocultarnos al verdadero responsable de los males que sufre actualmente la clase trabajadora, aquí y en todo Europa y el mundo: la actual simbiosis entre el Estado, el poder político, y el poder económico más despiadado. Es el régimen político-económico capitalista el causante de nuestras desgracias, con corrupción o sin ella. 

La lista de las agresiones fue y sigue siendo interminable. Por solo citar algunas de las más notables: las sucesivas Reformas Laborales, la degradación y privatización de los Servicios Públicos, el ataque devastador a la naturaleza y al ambiente, la explotación laboral, el paro, la precariedad, el saqueo de las pensiones, la desatención a la salud pública y las necesidades de los enfermos o los desahucios injustificados e injustificables. 

            Por no alargar este discurso y porque todos los que estáis aquí conocéis bien lo que pasa, no detallaré la maldad y el abuso de poder que significan las últimas reformas laborales, en particular la última. Baste con señalar que intenta devolver a los trabajadores y trabajadoras de hoy a la condición servil, que creíamos, erróneamente, haber dejado atrás. Esta Reforma Laboral, instrumentaliza todo el aparato legal y coactivo del estado poniéndolo al servicio de la casta empresarial, con el sólo objetivo de que los trabajadores acabemos aceptando condiciones salariales de miseria, condiciones laborales insufribles y condiciones de vida insanas y frustrantes.

            El mismo sentido tienen los llamados recortes sociales y la privatización, previo desmantelamiento y deterioro, de los servicios y el patrimonio públicos, principalmente en sanidad, educación, pensiones, pero no sólo en ellos. Esta política, llamada de “recortes” no es otra cosa que la retención fraudulenta por el estado de aquello que recauda de la mayoría social y que, en lugar de devolvérselo a la sociedad, como sería su obligación, en forma de utilidades, servicios públicos y redistribución de la riqueza, se lo regala graciosamente a sus amos y amigos de la Banca nacional e internacional y de los consorcios empresariales más poderosos de la Unión Europea y del mundo.

            Ahora, tras las elecciones, algunos de los grupos políticos ganadores, consideran que dispondrán de la oportunidad de romper la alianza histórica entre el poder económico de las grandes corporaciones patronales y el poder político que el sistema electoral y los votantes han puesto en sus manos. 

            Ojalá fuese así. Ojalá sea así, de modo que pueda ponerse fin a la pesadilla de los tiempos recientemente pesados. 

Pero la humillación sigue impasible y para evitarla, los trabajadores y la sociedad en general no disponemos de otro camino que el de la movilización y la repulsa de estas medidas. El mismo camino que nos enseñaron hace más de 100 años los trabajadores de Chicago y los líderes anarquistas que, en mayo de 1886, alzaron la bandera de la jornada de ocho horas y la dignidad de la clase obrera y que, por ello, fueron asesinados por el gobierno de aquella nación. Todos los 1º de Mayo, en todo el mundo, como aquí hoy, en Pontevedra, honramos a aquellos trabajadores que dieron su vida por defender la causa de su clase y el bienestar de toda la comunidad humana.

            Así pues, la CGT de Pontevedra renueva su llamamiento a la movilización general contra las injusticias que nos toca vivir. Llamamiento que hacemos desde tres principios:

            1º – que los derechos no se negocian, se defienden

            2º – que las necesidades sociales e individuales no se ignoran ni desprecian, se satisfacen.

            3º – que respecto de las injusticias, no se reclama participar en ellas, antes al contrario, se combaten.

            Pues ni la libertad, ni la justicia, la igualdad, el derecho a la vida, la solidaridad o la dignidad están de rebajas. Tampoco, ninguno de esos bienes supremos está sometidos a ley de número alguno y, mucho menos, lo están a la ley de una mayoría electoral o un parlamento, sea cual sea composición. Pues gobierne quien gobierne, nuestras justas reivindicaciones se defienden.

            De otro modo ¿Qué consecuencias tendría para todos los que aquí estamos y para los que aquí no están, tolerar sumisamente las leyes y decretos aprobados por la mayoría parlamentaria o el gobierno de turno?

Las consecuencias están a la vista de quien quiera verlas: 

– Cerca de 4 millones de trabajadores están el paro y muchos más en la precariedad, temporal y salarial. El trabajo precario, temporal y mal pagado, estraga el esfuerzo y la capacidad de cientos de miles de la juventud y adultos de este país

– Más de un millón de familias tienen a todos sus miembros en el paro, condenadas a la miseria y a la exclusión social. 

– Los salarios y la capacidad adquisitiva de las familias siguen bajando cada mes. Casi la mitad de los trabajadores con empleo, el 47% según las estadísticas oficiales, tienen un salario mensual menor de 1000 euros. Esta es la explicación de por qué son ya más de 12 millones las personas que viven en el umbral de la pobreza o en pobreza extrema.

            A todo esto, nosotros, la CGT y todos los que aquí estamos, decimos NO.

            Decimos NO a que se pueda abandonar a un enfermo o desatender a los mayores y ancianos, por más que la Ley de los políticos convierta a la Sanidad en un negocio privado en vez construir colectivamente el andamiaje necesario para la atención pública. 

Decimos NO a que se deje morir en la mar o ante una valla a un ser humano, sin ofrecerle al que sufre las puertas, remedios y medicinas de las que se dispone. Lo contrario es un crimen, un insulto a la humanidad.

            Decimos NO a cerrar a los niños las puertas públicas al conocimiento, a la cultura y al desarrollo libre de su personalidad, condenándolos a las aulas de centros privados en que serán adoctrinados. 

Decimos NO a que se pueda arrojar a la calle a miles de familias y dejarlas sin techo ni hogar. 

No se puede mantener en el paro y la precariedad agónica, con salarios míseros, a millones de trabajadores. No se puede condenar a los mayores jubilados a disponer de pensiones miserables, a ellos, quienes tras una vida de trabajo han entregado todo su esfuerzo y tesón a crear la riqueza colectiva que todos, todos sin excepción, deberíamos disfrutar. No se puede tolerar el retraso actualmente vigente de la edad de jubilación que frena la incorporación a la vida laboral a las jóvenes generaciones, que sufren el paro, la precariedad y la explotación social y laboral más brutal.Compañeros: ¡La lucha continúa!