Tras agardar un tempo prudencial para ter unha maior información sobre os feitos acaecidos, o pasado 13 de agosto solicitamos aos presidentes de ambos comités e a todas as organizacións sindicais que os componen, unha Reunión urxente cun único punto na Orde do Día: – Resolución e accións a tomar por ambos Comités ante o accidente de Santiago de Compostela de 24 de xullo. Todos os demais sindicatos teñen rexeitado a citada reunión, aludindo a que é demasiado cedo para nos pronunciar sobre os feitos sucedidos.

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A nosa intención ao solicitar esta reunión, era que os comités, cumplindo coa súa responsabilidade, emitiran unha resolución e un pronunciamento público para manifestar o seu parecer sobre o ocurrido, como traballadores e traballadoras coñecedores da realidade das instalacións, dos trenes e a súa seguridade, ante as versións que con máis o menos acerto foron aparecendo. E aínda mais, ante os ataques que se produciron ao noso compañeiro por parte dos máximos responsables de ambas empresas e algúns medios de comunicación, sen que se teña saído na súa defensa.

Non podemos entender a actitude, do resto dos sindicatos con representación no ámbito provincial, impedindo que se celebrara esta reunión e mantendo ao comité nun clamoroso silencio cómplice coas empresas.

Na CGT creemos lamentable esta actitude e así o decimos, para eles é demasiado cedo e para nós é demasiado tarde.

Por outra parte, o Sector Ferroviario da Coruña da Confederación Xeral do Traballo (CGT) quere reiterar a súa condolencia, solidariedade e ánimo con todas as vítimas do accidente ferroviario do pasado 24 de xullo, así como aos seus familiares e achegados,  e especialmente cos nosos compañeiros de Cremonini.

A nosa proposta de resolución para esta reunión, a discutir có resto de organizacións, era a seguinte:

“La explotación de la línea Ourense-Santiago está condicionada por las decisiones técnicas y políticas tomadas en su momento, que dieron como resultado una infraestructura singular: una línea convencional con instalaciones de seguridad de AVE en parte del trayecto y, en el resto, que coincide con sus dos cabeceras (entradas a Ourense y Santiago), con instalaciones de seguridad de línea convencional.
Estas características singulares de la línea no fueron correspondidas con medidas de seguridad específicas más allá de las recogidas en la reglamentación genérica de la circulación de trenes, sin tener en cuenta que las consecuencias que podría acarrear un fallo humano en ese trayecto podrían ser fatales debido a la velocidad a la que se viene circulando (200 Km/hora) y al cambio tan drástico (80 Km/hora) en tan corto espacio de tiempo. Una situación específica requería medidas específicas que evitasen las consecuencias de un fallo humano, medidas que técnicamente existen y que sólo hubieran necesitado una modificación de las normas, que son decididas por las propias empresas. Los sistemas y normas de seguridad tienen la finalidad de evitar accidentes y sirven sólo cuando son útiles y adaptadas a las circunstancias.
Por lo tanto, entendemos que ADIF y RENFE son responsables directos de las circunstancias que rodean el accidente por no adoptar las medidas de seguridad específicas de circulación en el citado trayecto, aspecto éste del que tienen todas las competencias.
La deficiente coordinación entre ambas Empresas se lleva padeciendo desde la entrada en vigor de la Ley del Sector Ferroviario sin que los distintos Gobiernos quisieran verlas. El único interés era mantener el primer puesto del ranking mundial de kilómetros de Alta Velocidad a costa de cualquier otro interés, incluida la SEGURIDAD.
La exagerada inversión en líneas AVE, ha supuesto el abandono de la Red Convencional. Demostrándose ahora que este abandono se ha trasladado a los sistemas de seguridad en algunas líneas de alta velocidad, con el único afán de aumentar las inauguraciones de éstas, obviando que podría ocurrir lo que lamentablemente ha ocurrido.
También consideramos que, para el total esclarecimiento de las causas del accidente, la investigación debe ser realizada por una comisión ajena al Ministerio y a las empresas, para evitar su contaminación por intereses políticos o económicos.
Estos Comités quieren mostrar su absoluta solidaridad con el compañero maquinista Francisco José Garzón, que no es más que el último eslabón en la cadena de responsabilidades y sobre el que se han querido descargar, injustamente y en exclusiva, las causas del accidente. En este sentido, Francisco José Garzón es una víctima más.”

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