Ante el despropósito protagonizado por el Departamento de Recursos Humanos, una sentencia de un Juzgado de A Coruña revoca la sanción por falta muy grave, impuesta por el Banco Santander a un empleado, delegado sindical de CGT, que fue insultado y amenazado por un cliente.

Todo empezó hace unos meses, cuando un cliente que quería pagar unos recibos fuera del horario establecido, adoptó una actitud sumamente agresiva hacia el compañero de la ventanilla, amenazándole, insultándole  reiteradamente y profiriendo graves ofensas contra su familia.

Hasta aquí, una escena que, desgraciadamente, cada vez es más frecuente en las sucursales. De hecho, desde CGT hemos denunciado reiteradamente los alarmantes niveles de violencia que viene sufriendo la plantilla en sus puestos de trabajo. Los trabajadores estamos siendo víctimas del “cabreo”, justificado o no, de unos clientes que se sienten frustrados por la operativa del banco, o engañados por “complejos” productos, inventados por alguna mente de gran imaginación y mayor sueldo. 

Pero el despropósito comienza cuando el Banco Santander (y en su nombre, responsables con nombres y apellidos de la territorial de Galicia), opta por castigar a un empleado que ha sido víctima de dicha violencia, imponiéndole una sanción muy grave (pérdida de categoría), sin prueba alguna, sólo con la palabra de un cliente muy problemático, cuyo nombre ha aparecido reiteradamente en los medios de comunicación, por haber sido detenido e imputado en un sumario penal y encontrarse en libertad condicional, tras haber pagado una fianza.

En este caso, a la absoluta indefensión del compañero ante un cliente sumamente agresivo, se sumó la voluntad de “alguien” del departamento de RR.HH. de Galicia, con la aprobación del resto de la territorial, que quiso utilizar la queja de un cliente, cuya palabra no ofrecía ni la menor credibilidad, para organizar un montaje y una venganza, en forma de expediente disciplinario y posterior sanción, contra un compañero, que en su condición de delegado sindical, lleva muchos años trabajando en defensa de los derechos de los trabajadores y las trabajadoras.

Tras denunciar estos hechos ante la justicia, finalmente una sentencia en firme y sin recurso alguno, ha puesto a cada uno en su lugar. Se considera probado, a través del testimonio de varios testigos presénciales, que fue el cliente el único que chillo e injurio al empleado, mientras que este, en unos momentos de mucha tensión, mantuvo una actitud correcta y profesional. En consecuencia, el juez “revoca la sanción por injustificada” y condena al Banco Santander “a dejar sin efecto dicha sanción abonando al trabajador las cantidades salariales dejadas de percibir y a restituirle la categoría profesional”

Tras esta sentencia, esperamos que se depuren responsabilidades a nivel interno, ante una actuación de clara persecución sindical a nuestros delegados, y que a partir de ahora se centren todos los esfuerzos en lo que debería ser un objetivo compartido: proteger a la plantilla del Banco Santander ante la creciente violencia en los puestos de trabajo, tal y como viene reclamando la CGT reiteradamente.

Hay que reseñar también la actitud insolidaria de la UGT y el FITC en el comité de empresa, que se negaron a prestar apoyo al compañero sancionado con el argumento de que “algo habrá hecho cuando lo sancionan”.  Ha quedado demostrado que, una vez más, no estuvieron a la altura.

En cualquier caso, desde CGT no vamos a consentir que se nos intente acallar a base de sanciones. Vamos a continuar denunciando pública y jurídicamente cada ataque a nuestros derechos.
                                                                                                                                
   15 de octubre de 2012

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